por Jan Garrett, doctora en jurisprudencia
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Traducción al español: The BilCom Group
inMotion Volume 8 · Issue 6 · Novemeber/December 2007: Alternatives: Life Without Artificial Limbs
Relationships: The Perfect Match
English Version is available in Library Catalog

Mi mamá me enseñó que incluso con encanto e ingenio tenemos un largo camino que recorrer para alcanzar lo que deseamos y necesitamos en la vida. Su amor y su ayuda me brindaron una base sólida para mis futuras relaciones.

Relaciones: la pareja perfecta

Las relaciones son una parte importante de quienes somos. A lo largo de nuestras vidas mantenemos relaciones de familia, amistades y relaciones amorosas. Para las personas con discapacidades, las relaciones son especialmente importantes, puesto que representan la aceptación, el apoyo y el amor que podemos no encontrar en la sociedad en general.

Soy muy afortunada, cuando estaba creciendo, experimenté relaciones familiares y amistades muy estrechas e intensas.

Nací sin extremidades y mi mamá me ayudó con la mayoría de mis necesidades diarias hasta que me fui de casa. Por lo tanto, no solo teníamos un estrecho vínculo emocional sino también un vínculo físico que las personas que no tienen discapacidades generalmente no tienen con sus madres una vez pasada la primera infancia. Además, ella fue una incansable defensora de mis derechos, se aseguró de que recibiera una excelente educación y de que tuviera la capacidad de vivir y viajar en forma independiente. Pero quizás lo más importante es que me enseñó que incluso con encanto e ingenio tenemos un largo camino que recorrer para alcanzar lo que deseamos y necesitamos en la vida. Su amor y su ayuda me brindaron una base sólida para mis futuras relaciones.

Actualmente, tengo una gran relación con mi hermano y mi hermana y con sus familias, pero nuestra estrecha relación como hermanos no se desarrolló hasta que fui preadolescente, quizás porque mi hermana es ocho años mayor que yo y mi hermano, que es 16 años mayor, se fue de casa a la universidad el año que nací. Con mi nacimiento, la vida de toda mi familia cambió en forma drástica, pero quizás más drásticamente para mi hermana. Se redujo enormemente la atención que solía recibir y tuvo que hacer frente a su confusión sobre mi discapacidad, que pudo aclarar cuando era mucho mayor. Curiosamente, mi discapacidad ha enseñado mucho a mis hermanos acerca de ellos mismos y de la sociedad. Al igual que mi mamá, son muy conscientes de los derechos de las personas con discapacidades y, a su manera, luchan por esos derechos todos los días. La estrecha relación que compartimos tiene un valor incalculable para todos nosotros.

A medida que crecí, comencé a darme cuenta de que la familia y los amigos eran solo una parte de la ecuación de las relaciones. Me preguntaba si alguna vez encontraría el amor de pareja. Durante la escuela secundaria, nunca salí con nadie. Pienso que los chicos eran demasiado inmaduros para hacer frente al hecho de salir con una chica discapacitada y yo era demasiado tímida para dar el primer paso. Claro que en la escuela secundaria, lo más importante es tener la ropa correcta, el peinado correcto y la novia o el novio correcto.

Continué sin tener una relación amorosa en la universidad. Apenas cuando terminé mis estudios tuve mi primera relación amorosa duradera. Mis primeras dos relaciones amorosas serias demostraron cuán inmadura e inexperta era cuando se trataba de elegir un compañero apropiado. Pero, aunque esas dos relaciones terminaron mal, me demostraron que los hombres podían sentirse atraídos por mí, un concepto totalmente nuevo. Además, me ayudaron a prepararme para el hombre que, en última instancia, conocería y con quien me casaría.

Mi esposo Dan y yo nos conocimos en la piscina de un hotel durante una conferencia en Chicago. Desde el momento en el que nos conocimos, supe que era la persona con quien deseaba pasar el resto de mi vida. Él también supo desde el principio que había algo especial entre nosotros, pero ambos fuimos cautelosos para iniciar el noviazgo. Por una parte, vivíamos en estados diferentes y teníamos que viajar para estar juntos. Además, él nunca había salido con una mujer discapacitada. Fue una experiencia de mucho aprendizaje para los dos.

Hace poco más de seis años que estamos casados y ¡la vida no podría ser mejor! Al comienzo, las cosas resultaron complicadas con algunos miembros de su familia. Sé que mi discapacidad fue un shock para ellos. Pero con el tiempo, me recibieron en la familia con cariño. Para mi familia, Dan es obviamente el príncipe azul que siempre desearon que encontrara.

La relación que Dan y yo compartimos tiene la base sólida del amor verdadero. Pero también se basa en la atracción física mutua. Sé que Dan me ama con mi discapacidad, no a pesar de ella. La intimidad extra que compartimos cuando me ayuda con ciertos cuidados personales es la cereza del pastel.
Apostamos a que esta relación sea duradera. Espero que tanto los padres de niños con deficiencias de extremidades como los adultos con discapacidades se animen cuando lean este artículo. En alguna parte, a todos nos espera nuestra media naranja.

Actualizado en: 07/10/2011
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