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Traducción al español: The BilCom Group
inMotion, Volume 16, issue 4, July/August 2006- New Survey Finds Rising Numbers of
Uninsured in Moderate- and Middle-Income American Families
English Version is available in Library Catalog

Informe especial: Participando en el juego de los seguros

Casi el 60 por cierto de los adultos con enfermedades crónicas no asegurados se saltan la toma de medicamentos debido al coste de los mismos; muchos acaban en urgencias o en el hospital.

Stethoscope; Pills; Money Aproximadamente el 41 por ciento de los estadounidenses en edad de trabajar y con ingresos anuales entre los 20.000 y los 40.000 dólares carecían de seguro durante parte del año 2005. Se trata de un rápido y dramático aumento desde el 2001, cuando el 28 por ciento de las personas con ingresos moderados no estaban aseguradas, según el informe de una nueva encuesta de El Fondo de Mancomunidades (The Commonwealth Fund), titulado “Carencias en los seguros médicos: un problema de todos” (Gaps in Health Insurance: An All-American Problem). Sin embargo, los adultos con bajos ingresos seguían siendo los que menos probabilidades tenían de estar asegurados.

La gran mayoría de las personas sin seguro pertenecen a familias trabajadoras. De los 48 millones de estadounidenses en edad de trabajar que se estima carecían de seguro durante ese año, el 67 por ciento pertenecía a familias donde al menos una persona trabajaba a tiempo completo.

“Este incremento entre las personas con ingresos modestos es alarmante, especialmente en una época en la que nuestra economía ha mejorado”, afirma la presidenta de El Fondo de Mancomunidades y coautora del estudio, Karen Davis. “Si no ampliamos la cobertura médica pronto a las personas sin seguro, la salud de la población estadounidense, la productividad de nuestra fuerza laboral y nuestra economía están en peligro”.

El estudio también revela que un alarmante número de adultos afronta deudas médicas: facturas médicas pendientes. En la actualidad, aproximadamente el 21 por ciento de los adultos, incluidos los asegurados y los no asegurados, tienen deudas médicas que van pagando con el tiempo, y el 34 por ciento tuvo problemas con sus facturas médicas en el último año o estaba pagando las deudas médicas acumuladas. Sin embargo, la encuesta sobre los adultos de edades comprendidas entre los 19 y 64 años revela que la deuda médica no supone un problema para quienes no tienen seguro. Casi el 62 por ciento de los adultos con facturas médicas o problemas de deudas afirman que ellos o sus familiares estaban asegurados cuando incurrieron en deudas.

Pill bottle with $10 bill inside Las consecuencias del problema

La encuesta también analiza las consecuencias médicas que afrontan las familias cuando carecen de cobertura médica. Los investigadores encontraron que la extremadamente alta proporción (59 por ciento) de adultos con enfermedades crónicas, como diabetes y asma, que no estuvieron asegurados en algún momento del último año, no tenían medicamentos o se los saltaban por no poder costeárselos. Ese mismo grupo también tenía más probabilidades que las personas aseguradas de acabar en urgencias o en el hospital debido a enfermedades crónicas. Aproximadamente el 35 por ciento de los adultos con enfermedades crónicas y sin seguro médico fueron a urgencias, pasaron alguna noche en el hospital, o ambas, en comparación con el 16 por ciento de las personas que tuvieron seguro durante todo el año y también padecían una condición crónica.

Los estadounidenses sin seguro médico también tenían más probabilidades de no someterse a las pruebas recomendadas de cáncer, colesterol y tensión arterial. Según el informe, solo el 18 por ciento de los adultos de 50 a 64 años que carecían de seguro en el momento de la encuesta, se sometió a una prueba de detección del cáncer de colon en los últimos cinco años, comparado con el 56 por ciento de los adultos asegurados.

“Estos resultados presentan una preocupante imagen del impacto diario de no tener seguro sobre la salud física, y también económica, de millones de estadounidenses”, afirma Sara Collins, responsable del programa para la tercera edad de El Fondo de Mancomunidades y autora principal del estudio. “Las personas sin seguro tienen más probabilidades de no someterse a pruebas o tomar medidas preventivas que podrían evitar problemas de salud más graves y costosos. Para una persona sin seguro que tiene la desgracia de enfermar, es fácil ver lo rápidamente que puede verse envuelta en un torbellino de deudas, falta de cuidados y empeoramiento de su salud”.

Los investigadores también descubrieron que carecer de seguro aumenta los problemas actuales de eficacia en la atención médica. Las personas sin seguro tienen menos probabilidades de tener el mismo médico y más probabilidades de soportar las repercusiones de nuestro fragmentado sistema de salud puesto que cambian continuamente de centro de salud.

Aproximadamente el 23 por ciento de los adultos no asegurados, en la actualidad o anteriormente, declaró que los resultados de las pruebas o los historiales no estaban disponibles en el momento de su cita con el médico, comparado con el 15 por ciento de adultos asegurados. Aproximadamente el 19 por ciento de los adultos sin seguro había solicitado pruebas duplicadas, comparado con el 10 por ciento de los que estaban asegurados.

Otros descubrimientos importantes de la encuesta son:

Confirmación de los resultados

Un análisis de las experiencias médicas de las personas adultas recientemente publicado por la Fundación Robert Wood Johnson (RWJF, por sus siglas en inglés) y titulado “La falta de cobertura: Un informe por estados sobre el acceso a la asistencia médica” (The Coverage Gap: A State-by-State Report on Access to Care) revela tendencias similares en todos los estados.

El informe, que analizó datos oficiales procedentes de la Encuesta del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo Asociados al Comportamiento (Behavioral Risk Factor Surveillance System o BRFSS, por sus siglas en inglés) del año 2004, realizada por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los EE. UU. (U.S. Centers for Disease Control and Prevention), y de la Encuesta de Población Actual de la Oficina del Censo de los EE. UU. (U.S. Census Bureau Current Population Survey) de los años 1994, 1995, 1999, 2000, 2004 y 2005, confirma que existe una carencia significativa en la cantidad de atención médica a la que tienen acceso las personas, con y sin cobertura médica, en todos los estados y en el Distrito de Columbia. A nivel nacional, los adultos sin seguro tienen casi cuatro veces más probabilidades de no ir al médico cuando lo necesitan, en comparación con las personas que tienen cobertura médica.

El informe también revela que las personas sin seguro no solo no reciben la atención médica necesaria debido a los costes, sino que también tienen muchas más probabilidades de no someterse a importantes pruebas médicas que pueden detectar un cáncer en sus fases iniciales y tratables. Dichas estadísticas son especialmente preocupantes en la población mayor que no tiene seguro, para quien la necesidad de someterse a dichos exámenes es radicalmente más alta.

Contra la opinión popular de que las personas sin seguro son en su mayoría jóvenes y sanas, el análisis demuestra que un creciente número de estadounidenses mayores de 50 años se encuentra sin cobertura médica. Según las cifras más recientes, aproximadamente uno de cada seis adultos de entre 50-64 años no tiene seguro: un total de 7 millones de personas.

“Este informe pone sobre aviso a nuestros líderes estatales y nacionales demostrando que nuestros vecinos, amigos y familiares sin cobertura médica viven más enfermos y que probablemente morirán más jóvenes que aquellos que tienen seguro”, afirma Risa Lavizzo-Mourey, médica, con una maestría en Administración de Empresas, y presidenta y directora ejecutiva de la RWJF. “Cuando las personas aseguradas se enferman, van al médico y mejoran. Pero para las personas sin cobertura médica, la cosa es bien diferente. No pueden acceder a una asistencia médica básica o a pruebas diagnósticas debido al coste que eso conlleva, así que las enfermedades menores se convierten en enfermedades importantes. Al final, necesitan recibir cuidados prolongados y caros porque se pospuso la atención temprana. Nuestros líderes nacionales necesitan darse cuenta de que no es conveniente ser tacaño con los pequeños gastos; deben hacer de la cobertura médica para los estadounidenses sin seguro su principal prioridad. La alternativa es seguir permitiendo que la salud de millones de ciudadanos se deteriore y consentir que nuestro sistema de salud se acerque a la insolvencia”.
Actualizado en: 07/27/2011
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