por Douglas G. Smith, médico
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Traducción al español: The BilCom Group
inMotion, Volume 16, Issue 4, July/August 2006: Congential Limb Deficiencies and Acquired Amputations in Childhood, Pt 4: Injuries, Amputations and Children: Causes and Prevention
English Version is available in Library Catalog

Douglas Smith, MD Las lesiones y la infancia pueden convertirse en compañeros inseparables. Afortunadamente, la mayoría de las lesiones que sufren los niños durante el crecimiento no son demasiado graves; se recuperan y vuelven a la tarea de ser niños. Desgraciadamente, a veces las lesiones son más graves y requieren de atención médica profesional. Cuando las lesiones causadas por algún traumatismo son graves, puede ser necesario amputar con objeto de salvar la vida del niño y preservar la parte que queda de la extremidad. Nuestro objetivo es preservar y reconstruir un muñón que logre el objetivo de la rehabilitación y maximice la funcionalidad.

Boy holding basketball; Man riding lawn mower. Durante mis años en la universidad de medicina, de residencia y de práctica clínica, he visto 26 años de lesiones traumáticas. Algunas fueron consecuencia de situaciones que no pudieron controlarse, como accidentes de tráfico o causados por máquinas cortacésped. Otras fueron el resultado de descuidos, como fuegos artificiales. Y otras se debieron a situaciones muy poco comunes, como el ataque de un tiburón. El tipo y la gravedad de las lesiones varían tanto como los niños mismos. Vienen en todas las formas y tamaños.

Aunque no se pueden prevenir todos los accidentes, hay una cosa que he aprendido con el tiempo: algunas lesiones pueden evitarse si nos concienciamos y utilizamos el sentido común. En este cuarto y último artículo sobre niños, lesiones y amputaciones, pensé que sería útil analizar los tipos de lesiones que suelen llevar a la amputación y qué podemos hacer para proteger mejor a nuestros hijos y evitar dichas lesiones. Casi todo el mundo conoce el famoso comentario del jurista inglés Henry de Bracton: “Más vale prevenir que curar”. Se trata de un viejo dicho, pero perdura porque es cierto.

Análisis más detenido de las lesiones traumáticas

Practico la cirugía en Seattle, Washington, en el Centro Médico Harborview, el único hospital de trauma nivel I de una región constituida por cinco estados. También he tenido la buena suerte de colaborar con el Centro de Investigación y Prevención de Lesiones Harborview de Seattle. Realizamos un estudio, publicado en el número de noviembre de 1996 de la revista Journal of Trauma, Injury, Infection and Critical Care, que analizaba las graves lesiones que ponían en peligro las extremidades de los niños. Setenta y cuatro pacientes, menores de 18 años, con lesiones traumáticas y un total de 77 extremidades en juego, ingresaron en Harborview a lo largo de un período de diez años. Había 47 extremidades superiores en peligro y 30 extremidades inferiores. El estudio analizó las causas de las lesiones, los tratamientos quirúrgicos y los resultados de la amputación o conservación, así como otros factores.

Cuarenta y siete de estos jóvenes se sometieron a cirugías de amputación importantes. Nuestros equipos quirúrgicos intentaron, en complejas intervenciones, salvar la extremidad a 32 pacientes lesionados. Todos los casos conllevaban múltiples cirugías y, finalmente, tuvieron éxito 27 de tales intentos. Todas, excepto una, se realizaron en la mano y la zona de la muñeca. El resto estaban relacionadas con el brazo superior.

Puede que usted se pregunte: “Por qué todos estos intentos de preservación tenían que ver con extremidades superiores? ¿Por qué no con las extremidades inferiores?” Una de las razones es que los traumatismos de las extremidades superiores suelen causar lo que denominamos “zona reducida de lesión”. El patrón de este tipo de lesión es que daña el tejido de una estrecha banda, como la lesión provocada por una sierra o un gran trozo de cristal. Este tipo de lesiones suelen producirse en la zona de la mano y la muñeca y causan menos daño tisular que los traumatismos en las piernas. Con las extremidades inferiores, el traumatismo suele cubrir una zona de lesión más amplia, con daños generales al hueso, al músculo, a los nerviosos y a los vasos sanguíneos. Este tipo de lesiones por aplastamiento se producen cuando un auto atropella al niño o cuando la pierna queda mutilada por maquinaria agrícola o un cortacésped.

Los objetivos funcionales también ayudan a decidir entre la preservación o la amputación de la extremidad. Una extremidad superior seriamente dañada puede seguir siendo útil aunque conserve una limitada funcionalidad. Una mano que conserve una pequeña capacidad de agarre suele ser mejor que una prótesis. Sin embargo, para que funcionen bien, las extremidades inferiores deben doler relativamente poco y ser capaces de soportar el peso corporal de la persona. Si la carga de peso causa dolor, puede que la persona sea incapaz de caminar. En tal caso, la amputación de la extremidad inferior y la rehabilitación protésica pueden mejorar la movilidad.

El tiempo medio de hospitalización de los 74 jóvenes que participaron en el estudio Harborview superó los 11 días. Cada paciente fue sometido a una media de cuatro procedimientos y dos intervenciones quirúrgicas importantes. La mayoría de las lesiones habían sido causadas por máquinas cortacésped eléctricas. Las máquinas cortacésped eléctricas representaban casi la mitad de las lesiones a niños menores de 5 años, y un tercio de las lesiones a niños de entre 5 y 9 años. Todos los niños que presentaban lesiones causadas por máquinas cortacésped requirieron amputaciones. Diez fueron causadas por tractores cortacésped y seis, por cortacéspedes eléctricos. Las máquinas cortacésped representaban el 83 por ciento de todas las amputaciones a nivel de pie y tobillo.

La Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo ha identificado a los niños menores de 6 años como los que corren un mayor riesgo de muerte por lesión con cortacéspedes, y a los niños menores de 14 años como los que corren el mayor riesgo de sufrir lesiones. Los investigadores del estudio Harborview concluyeron que los más pequeños no deberían subirse a las máquinas cortacésped, ni solos ni con un adulto. Los niños menores de 14 años no deberían operar tractores cortacésped. Los niños pequeños ni siquiera deberían estar en el jardín cuando se esté utilizando un cortacésped.

Un trágico ejemplo de lo que puede salir mal tuvo lugar cuando acababa de terminar de escribir este artículo. La Associated Press informó del caso de una niña de 2 años que perdió una pierna casi al nivel de la cadera al ser golpeada por un tractor cortacésped. Los representantes del sheriff del condado que respondieron a una llamada de una mujer desesperada realizada al 911, averiguaron que la niña había estado correteando cerca del tractor cortacésped que manejaba su padre. Los testigos dijeron a los investigadores que la víctima y varios niños estaban jugando en el patio trasero, siguiendo al cortacésped. El padre paró la máquina cuando se acercó a la valla y dio marcha atrás. No vio que su hija estaba detrás y le pasó por encima. Las autoridades dijeron que no había indicios de deficiencia o negligencia y lo investigaron como un trágico accidente.

El Centro de Prevención de Lesiones Harborview celebró una reunión con la industria de los cortacéspedes y los profesionales médicos con objeto de discutir ciertas cuestiones de seguridad. Los representantes de la industria presentaron un historial sobre lo que habían hecho para reducir las lesiones, y los hallazgos fueron esclarecedores. Por ejemplo, se habían fabricado cortacéspedes eléctricos con cubiertas de protección más grandes para aumentar la distancia entre la cuchilla y el borde de la máquina. Esto ofrecía un mayor margen de seguridad, pero el público solía rechazar estos modelos a favor de los cortacéspedes que cortaban más cerca de los bordes de césped. Otras adiciones, como las pantallas y los filtros, provocaban obturaciones o reducían la calidad de la siega. Sin embargo, sí se han puesto de moda algunas de las modificaciones, como las cuchillas que se detienen rápidamente y las empuñaduras de sujeción que bloquean la cuchilla cuando se quitan las manos del manillar.

Hay quien dice que “la industria no se preocupa de las lesiones, solo de los beneficios”, pero yo quedé impresionado por los intentos realizados para reducir las lesiones causadas por las máquinas cortacésped. Por ejemplo, se planteó un método innovador que consiste en un sistema que detectaría más de un latido en un radio de 15 pies (4,5 m) del cortacésped. La máquina se apagaría automáticamente si detectara un segundo latido. En el futuro, puede que innovaciones como ésta sean parte de una ola de avances de seguridad.

Nuestro estudio también verificó que muchos padres ya lo saben: las lesiones en niños se deben a una amplia variedad de causas. Además de las provocadas por las máquinas cortacésped, los jóvenes que tratamos habían sufrido lesiones como consecuencia de: vehículos motorizados o maquinaria agrícola, disparos, hachas, bicicletas, fuegos artificiales, animales, trenes, cuerdas, mallas, bisagras para puertas, cadenas de columpios, una correa de ventilador de automóvil, una cortadora de carne, un sofá cama y una escalera mecánica. Quizás no se puedan prevenir todas las lesiones, pero la magnitud y la variedad de estas lesiones demuestran que nunca es demasiado tarde para empezar a enseñar algo sobre seguridad a nuestros hijos.

Las cifras en los Estados Unidos son alarmantes

Las lesiones son la principal causa de discapacidad y muerte en los adolescentes. En 1991, más de 21.000 niños y adolescentes menores de 19 años murieron como consecuencia de lesiones, lo que daba como resultado una pérdida aproximada de 1,35 millones de años de vida potencial. El coste estimado de estas heridas mortales superó los 3 mil millones de dólares.

Children racing on bicycles En noviembre del 2005, se publicó en la revista Pediatrics el más amplio estudio nacional que ha analizado los índices de lesiones de amputación en niños. Se trataron más de 111.600 niños menores de 18 años con lesiones de amputación en las salas de urgencia entre 1990 y 2002. Mientras el estudio de 10 años de duración de Harborview se centraba en lesiones de extremidades importantes y en procedimientos quirúrgicos, este estudio nacional incluía todo el espectro de lesiones y amputaciones, como dedos, dedos de los pies, cara y cabeza.

Una gráfica incluida en este estudio nacional que duró unos 12 años muestra las lesiones que dieron lugar a 111.622 amputaciones totales o parciales, de las cuales el 97,7 % estaban relacionadas con los dedos y los dedos de los pies. Algunas de las recomendaciones hechas para reducir el riesgo de sufrir amputaciones de dedos son: topes para puertas y adaptaciones, cadenas de bicicleta y protectores de radio, llevar calzado cerrado cuando se pasea en bicicleta y un sistema SawStop para sierras mecánicas.

Se produjeron 2.521 lesiones de amputación importantes relacionadas con el pie, la pierna, el brazo, la mano o la cara. Los investigadores determinaron que las lesiones más devastadoras solían ser las causadas por accidentes con el cortacésped. La mayoría de las lesiones relacionadas con máquinas cortacésped tenían que ver con los dedos del pie, los pies o los tobillos. Los adolescentes contaban con la mayor proporción de lesiones de amputación relacionadas con máquinas cortacésped (14,1 %) El índice de hospitalizaciones es mayor para las lesiones causadas por máquinas cortacésped que para las lesiones asociadas con otros productos de consumo en general.

Según el estudio, la protección “pasiva” (automática) que ofrece el seguro diseño del producto es la forma más eficaz de prevenir las lesiones por cortacésped. Los investigadores recomiendan que se tengan en cuenta las adaptaciones de diseño llevadas a cabo para evitar que los dedos del pie y los pies queden atrapados bajo la máquina y las cuchillas giratorias. Afirman que unas cuchillas más pequeñas y la adaptación de las características de corte reducirían el daño tisular. Sin embargo, destacan que ya existen sistemas de seguridad eficaces pero que no se usan adecuadamente, como una función predeterminada antimarcha atrás para tractores cortacésped con un interruptor de anulación manual localizado detrás del operador.

Desgraciadamente, las lesiones ocurren. No todas las lesiones pueden prevenirse, pero conocer los posibles peligros ayuda a los padres a comprender y enseñar lo importante que es la seguridad de sus hijos. Un niño nunca es demasiado pequeño para aprender algo sobre seguridad. Tener al niño sentado en el regazo del abuelito que maneja un cortacésped… no es seguro. Dejar que los niños corran por el jardín mientras usted corta el césped… no es seguro. Quizás le digan: “Jugaré en la parte de atrás mientras tú cortas el césped en la parte de delante”. Suena inofensivo, pero los niños corretean y los adultos se distraen... Una combinación que puede resultar devastadora. Puede prevenir el desastre si evita estas situaciones peligrosas potenciales y contribuye a garantizar muchos años creciendo juntos, niños y adultos.

Un adulto responsable nunca dejaría que un niño jugara con una serpiente de cascabel o que cruzase la carretera corriendo. Son cosas obviamente peligrosas. Pero es posible que no visualicemos claramente el peligro que corre un niño sentado en el regazo de un adulto que maneja un cortacésped. Curiosamente, parece que es algo divertido, pero los riesgos superan, por mucho, cualquier beneficio. Hay más niños que se hieren por caerse del regazo de un adulto que maneja un cortacésped que por la mordedura de serpientes cascabeles. Un poco de miedo puede ser sano, como apuntaba el poeta británico Francis Quarles: “Permite que el miedo al peligro incite a prevenirlo; quien no tiene miedo, da ventaja al peligro".

Agradecimientos

“Pediatric Amputation Injuries: Etiology, Cost, and Outcome.” (Lesiones de amputación infantiles: etiología, costo y resultado) Leslie C. Trautwein, médico, Douglas G. Smith, médico, y Frederick P. Rivara, médico, maestría en Salud pública. Journal of Trauma, Injury, Infection and Critical Care, Vol. 51, N.° 5, Noviembre 1996, páginas 831-838.

“Characteristics of Pediatric Amputations Treated in Hospital Emergency Departments: United States, 1990-2002.” (Características de las amputaciones infantiles tratadas en urgencias hospitalarias: Estados Unidos, 1990-2002) Sarah Grim Hostetler, licenciada en Humanidades, Lila Schwartz, Brenda J. Shields, maestría en Ciencias, Huiyun Xiang, médico, maestría en Salud pública, doctorado, y Gary A, Smith, médico, doctorado en Salud pública. Pediatrics, Vol. 116, N.° 5, Noviembre 2005, páginas e667-e674.

Actualizado en: 07/27/2011
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