por Doug Smith, MD, Director Médico de Amputee Coalition
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Traducción al Español: Alberto E. Castillo Moreno O. P.
inMotion Volume 12 · Issue 4 · July/August 2002: The Phantom Pain Menace - English Version is available in Library Catalog

image: cutaway sideview of headSensación fantasma. Dolor Fantasma. Suena etéreo, ¿no creen? Vaporoso. Igual que fantasma. Sinónimos para la palabra “fantasma” incluyen “aparición”, “ilusión”, “inmaterial”, “inexistente” y “cosa imaginada.” Pero nosotros debemos de echar fuera estos sinónimos. Cuando hablamos acerca de sensación fantasma y dolor fantasma son reales.

Es un hecho que estos fenómenos existen, y ellos pueden ser complejos, manifestándose por sí mismos dentro de una variedad de formas, sensibilidades y sensaciones. Algunos fantasmas presentan dolor; otros no. Este es el porqué los proveedores en la atención de la salud han empezado a utilizar las palabras “dolor fantasma” y “sensación fantasma” en forma distinta. Ambos fantasmas son reales, pero existen muchas diferencias, del uno al otro.

Explicar el tipo de sensación o dolor que nosotros sentimos puede ser complicado. ¿Cuáles son las palabras correctas para comunicar exactamente a otra persona que sensaciones estamos experimentando? La terminología puede ser confusa. Muchas personas me dicen que ellos tienen dolor fantasma constantemente. Pero cuando examinamos con sumo cuidado lo que ellos nos están expresando, descubrimos que ellos están realmente describiendo sensación fantasma. Afortunadamente, estas sensaciones no les molesta demasiado. Sin embargo, otros describen algo que parece muy diferente: más circunstancial, más como un estallido, más severo y más intenso. Ellos nos están describiendo lo que es referido como un dolor fantasma.

Es muy útil utilizar términos descriptivos para caracterizar e ilustrar la sensación. Yo acostumbro preguntarle al paciente, ¿“Es constante o circunstancial? ¿Ocurre frecuentemente o raras veces? ¿ Cuánto tiempo se prolonga? ¿Lo experimenta más en ciertos momentos del día que en otros? ¿Puede usted describirlo como intenso, o es un tipo de sensación que se mantiene alejada? ¿Es un dolor cortante o una sensación sorda? ¿Es punzante? ¿Es una sensación de quemadura? ¿Es incómodo o no? Las descripciones de las sensaciones son herramientas útiles en tratar de determinar exactamente lo que la persona está experimentando.

Casi todas las personas que conozco, quienes han perdido una extremidad o parte de una extremidad, experimentan sensación fantasma – la sensación de que toda o parte de la extremidad perdida está todavía unida. Una persona puede describir la sensación como hormigueo. Otra dice que siente como si estuviera utilizando un calcetín sobre su pie. Alguien la describe como una sensación de posición exagerada y dice, por ejemplo, que su mano perdida se siente igual que estuviera fuertemente apretada o que sus muñecas se sienten como si estuvieran extremadamente dobladas hacia atrás. La sensación fantasma es la percepción que algo o la completa extremidad perdida todavía está intacta. Frecuentemente la sensación se siente como alejada; su intensidad varía solo a un grado menor y la gente es consciente de su incremento solo cuando ellos le prestan atención. Cuando sus pensamientos están en otra parte, la sensación es menos perceptible.

Mientras la sensación fantasma usualmente no es incómoda o dolorosa, en algunos casos si puede serlo, y cuando es dolorosa, nuestras palabras descriptivas comunes causan confusión y nos hacen errar.

Típicamente, el dolor fantasma es más circunstancial. Usualmente se presenta en un estallido, golpeando rápidamente. Algunos, quienes han experimentado esto, dicen que ellos son sacudidos por un momento – deteniéndose en un instante. La duración de estos episodios puede variar, fluctuando de unos cuantos segundos a minutos y, desafortunadamente algunas veces mucho más tiempo.

Un paciente trataba de explicarme la sensación diciéndome: “Mi cuñado tuvo una lesión en la cabeza, y ahora él tiene ataques que regresan. Ellos intentaron curarlos con medicina para disminuir su número e intensidad. Yo tuve una amputación. ¿Esto es lo que usted dice acerca de los ataques que suceden en mi pierna?” Esta no es una perfecta analogía, pero no es mala. Las personas quienes han sufrido una severa lesión en la cabeza con frecuencia tienen ataques después; las personas quienes han sufrido amputaciones con frecuencia tienen estallidos de actividad nerviosa, que nosotros llamamos dolor fantasma.

Cuando ocurre dolor circunstancial como un estallido, una multitud de nervios se encienden, activando los receptores y neuronas dentro de la corteza del cerebro. Escudriñadores médicos especiales pueden iluminar las partes del cerebro que están activadas y encendidas, durante estos episodios. Mientras nosotros no podemos realmente ver el dolor, estos examinadores nos revelan cuales partes del cerebro están encendidas cuando el dolor fantasma aparece o golpea.

Sabemos que el dolor fantasma es real, pero existe mucho acerca de él que todavía debemos aprender. Las personas tienden a pensar “¿Uh . oh, que está pasando conmigo?” cuando ellas están imaginando que esto está dentro de su cabeza. Las personas con pérdida de extremidades pueden sentirse especialmente vulnerables – ¿cómo puede existir dolor en una parte del cuerpo que ya no existe? Pero esto no significa que ellos se están imaginando algo que no existe. Lo que esto significa es que el dolor fantasma es el resultado de literal actividad física dentro del cerebro, que registra el dolor.

Los datos de investigación, acerca del dolor fantasma, pueden ser revelados pero al realizar una determinación exacta de lo que estas estadísticas realmente muestran puede ser muy eludible. Un estudio puede decir que el 85% de las personas con perdida de extremidad “tienen” dolor fantasma. Otro estudio puede indicar que solo el 10% de las personas “sufren” de dolor fantasma. Estos estudios están en conflicto, o ellos indican que mientras la mayoría de personas experimentan algunos episodios de dolor fantasma, un porcentaje más pequeño descubre que lo que ellos sufren es bastante molesto. Las estadísticas particularmente pueden ser breves. Asimismo, la forma en que una pregunta es expresada puede resultar en diferentes respuestas. Existen diferencias entre “¿Usted tiene dolor fantasma?” “¿Está usted incómodo por el dolor fantasma?” y “¿Usted sufre de dolor fantasma?”

Pienso que el 100% de las personas amputadas experimentan algún tipo de sensación o dolor fantasma. Y mientras el 85 al 90% de todas las personas amputadas pueden tener algunos episodios de dolor, afortunadamente el verdadero porcentaje de personas quienes tienen un problema grave con el dolor fantasma es mucho menor, probablemente entre el 5 y el 10%.

Es importante para los profesionales en la atención de la salud, seguir la frecuencia de los episodios del dolor fantasma. ¿Conque frecuencia ocurren estos episodios – 10 veces a la semana o una vez al mes? Utilizando nuevamente la analogía con los ataques, si alguien está teniendo 10 ataques al día, este es un verdadero problema. Pero si el número de ataques puede ser reducido a uno al mes, o uno a la semana, esto es un verdadero mejoramiento. En la misma forma, si una persona con dolor fantasma está teniendo cinco episodios al día, y nosotros podemos reducirlos a dos a la semana, entonces esta puede ser una forma exitosa para determinar que el tratamiento está trabajando. Además de la frecuencia de los episodios, también debemos de observar su duración e intensidad.

Sabemos gracias a datos históricos que las causas mecánicas del dolor, tales como neuromas, nervios encadenados, puntos de presión y espículas óseas, son probablemente las que más responden a tratamiento quirúrgico. Desafortunadamente, el dolor fantasma típicamente no responde a la cirugía. Igual que los detectives buscando indicios, cuando nosotros buscamos las causas del dolor, observamos evidencia obvia y sutil. Primero buscamos aquellas causas que son más mecánicas en su naturaleza y, así directamente más tratables. También buscamos cualquier cosa que no sea común, tales como tejidos o estructuras que se vean anormales y puedan causar dolor. Pero el área dolorosa puede no presentar ningún tipo de señal obvia y superficial. La tarea del proveedor en la atención de la salud es examinar una serie de síntomas, considerar las descripciones que hace el paciente de la sensación o dolor, y después juntar esta información y poder ensamblar los indicios, como hace un detective, para formar una gráfica mental.

Algunas veces, igual que determinados policías, atrapamos a “nuestro hombre” en el mismo instante. La causa de la incomodidad es determinada, y podemos empezar un curso de tratamiento. En otras ocasiones, la búsqueda es elusiva, y la investigación de la causa y un posible remedio se alarga mucho tiempo. Esto no significa que “malos policías” están trabajando el caso; más bien, la solución permanece fuera de nuestro alcance, aún para aquellos quienes están buscando la solución exhaustivamente.

“El universo es igual a una caja fuerte para la cual existe una combinación, pero la combinación (puede estar) encerrada dentro de la caja fuerte.” –Peter de Vries, autor.

¿Es la solución al dolor fantasma igual que esta elusiva combinación? Quizás. Sin duda, ciertamente el tratamiento del dolor fantasma no es fácil. Sabemos cuando lo tenemos, pero hemos tenido muy poco éxito en descubrir las formas de detenerlo.

A través de los años, hemos utilizado cirugía, inyecciones, medicación oral, estimuladores y bombeos, terapia pasiva, tales como relajación y baños, y modalidades más activas, tales como acupuntura, acupresión, masaje y ejercicio, para tratar el dolor. Debemos estar abiertos para considerar todas las formas de tratamiento, aún aquellas que no comprendemos inmediatamente. Solo porque algo no es comprendido completamente, esto no significa necesariamente que no exista buena ciencia a la zaga de ello. Puede ser ciencia que aún no ha sido cuantificada y calificada.

El dolor no es una entidad sencilla. Presenta muchas cualidades. No existe tal cosa como “la respuesta” para vencer al dolor. La respuesta es diferente para cada uno de nosotros. Hasta que la cantidad de fenómenos del dolor sean mejor comprendidos, los tratamientos serán difíciles y con frecuencia indirectos. Estos fantasmas son reales, y a medida que nuestra inteligencia científica mejore, nos esforzaremos para descubrir más de sus apariciones misteriosas.

Actualizado en: 07/10/2011
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