Por la Dra. Sarah J. Sullivan y la Dra. Dawn M. Ehde
PDF Tambien disponible en formato del PDF - Requiere a programa libre Acrobat Reader de Adobe.
Ajustar el tamaño de la letra en la pantalla: + letra más grande | - letra más pequeña
Volume 21, Issue 1, January/February 2011:
The Mind as a Weapon in the Fight Against Chronic Pain
English Version is available in Library Catalog

De niños, conocemos por primera vez esa desagradable sensación que denominamos dolor al rasparnos las rodillas, doblarnos los dedos de los pies y golpearnos los codos. En estos casos, el dolor suele durar poco y se cura fácilmente con la ayuda de un adulto afectuoso. Por el contrario, como sabrán muchos de los que leen este artículo, después de una amputación, el dolor puede ser intenso y prolongado. Este artículo brinda información general sobre el dolor crónico que sufren las personas amputadas, explica básicamente el rol del cerebro en relación con el dolor y describe un enfoque avanzado de tratamiento del dolor crónico que puede ayudar a reducir el dolor y los efectos de éste en su vida.

Prácticamente todas las personas amputadas sienten dolor en algún punto del proceso de cicatrización. De hecho, los estudios han demostrado que hasta el 90% de las personas sienten dolor después de una amputación. Si bien en algunos casos el dolor desaparece con la cicatrización de la herida, para algunas personas el dolor se vuelve un problema crónico. El dolor crónico se define como un dolor que persiste aun después de que se cura la lesión, o bien un dolor que dura más de 6 meses. Para muchos, el dolor después de una amputación va y viene, mientras que para otros el dolor es prácticamente diario. Por lo tanto, si usted se sometió a una cirugía hace algún tiempo y todavía convive con el dolor en forma habitual, sepa que no está solo.

Por diversas razones, el dolor crónico después de una amputación es particularmente complejo. Puede aparecer y desaparecer sin aviso, y manifestarse en diversos lugares, como el muñón y otras partes del cuerpo, en particular la extremidad opuesta no amputada, las caderas, la espalda y el cuello. Según un estudio, el 70% de las personas sintieron dolor en dos o más lugares después de la pérdida de una extremidad. Además, muchas personas experimentan lo que se denomina "dolor fantasma", es decir, una sensación de dolor en la parte de la extremidad que ya no existe. El dolor fantasma se considera neuropático porque se debe a una lesión del sistema nervioso propiamente dicho, a diferencia del dolor musculoesquelético, que se debe a una lesión directa de la piel, los músculos o los huesos. Por último, el dolor crónico no es solo una sensación desagradable con la que hay que convivir, sino que acarrea otros problemas, incluidos trastornos relacionados con el ánimo, el sueño, las relaciones, el trabajo y el goce de la vida. Por estas razones, es importante que los profesionales de la salud que le brinden atención estén al tanto de cualquier dolor que esté sintiendo, para poder ayudarle a solucionar el problema.

La complejidad del dolor crónico se aborda con tratamientos igualmente complejos, los cuales se centran en las diferentes áreas del cuerpo, la mente y la vida cotidiana que puedan verse afectadas a causa del dolor. Aun en casos tan simples como el de un niño que se cae y se raspa una rodilla, es probable que el "tratamiento" comprenda varios niveles: quizás algún antiséptico y una venda, el consuelo de un familiar, la enseñanza de cómo evitar caídas en el futuro y la asistencia al niño en sus actividades durante el resto del día. En el caso del dolor crónico posterior a una amputación, la duración y la complejidad del problema requieren un enfoque de tratamiento multidisciplinario aun más completo.

La buena noticia es que los investigadores y los profesionales de la salud están trabajando en el desarrollo de nuevos tratamientos para combatir el dolor crónico. Algunos de estos tratamientos comprenden medicamentos o procedimientos, mientras que otros se basan en estrategias que el paciente aprende a aplicar por sí solo. Se ha comprobado que varias "terapias orales" ayudan a reducir tanto el dolor como el efecto negativo que éste puede tener en otros aspectos de la vida. ¿Pero cómo es eso de que el dolor se cura hablando? ¿Entonces el dolor es producto de la imaginación? Por supuesto que no. El dolor es una experiencia real que debe tomarse en serio. Pero supongamos por un momento que una persona se somete a una cirugía con anestesia general. Los cirujanos suelen realizar actos, como cortar piel, nervios y huesos, que causarían dolor si la persona estuviera consciente. Sin embargo, como el paciente está inconsciente por la anestesia, no siente dolor alguno. Este ejemplo demuestra que la mente consciente cumple un rol fundamental en la percepción del dolor. Por fortuna, este rol nos permite aplicar posibles estrategias para aliviar el dolor… ¡sin anestesia general!

Ahora bien, ¿cómo podemos aprovechar el poder de la mente para reducir la sensación de dolor y su impacto en la calidad de vida? Los investigadores han estudiado varios enfoques en los que se utiliza la mente como arma para combatir el dolor. La autogestión es uno de estos tratamientos. En ella se utilizan palabras en vez de agujas o pastillas. El paciente no es un receptor pasivo de la intervención, sino que participa activamente y guía el tratamiento según la naturaleza específica y singular de su dolor y situación de vida. Por ejemplo, el dolor puede hacer que una persona tenga problemas para dormir, que a otra le cueste trabajar y que otra experimente ambas dificultades. La autogestión le permite trabajar con un terapeuta en el aprendizaje de estrategias para afrontar los desafíos específicos que se le presenten. En los casos recién mencionados, aprender hábitos de sueño saludables mejora la calidad del sueño, mientras que aprender a regular el ritmo de actividad ayuda a sobrellevar el dolor en el trabajo. Además, hay estrategias que funcionan mejor según la persona, por lo que su terapeuta trabajará con usted para encontrar la opción más adecuada para su caso: puede que una persona duerma mejor si respeta los horarios para irse a la cama y que otra deba evitar las siestas por la tarde. Usted conoce mejor que nadie su dolor y la forma más conveniente de lidiar con él. La autogestión reconoce la experiencia que el paciente ya ha adquirido a lo largo de su vida con el dolor crónico y busca desarrollar y expandir sus conocimientos y habilidades, además de ayudarle a incorporar nuevos conocimientos y habilidades en la vida cotidiana.

La autogestión pretende equiparlo con los últimos conocimientos en materia de dolor crónico y su repercusión en las diferentes áreas de la vida. Asimismo, se trabaja con un terapeuta para identificar las estrategias de control del dolor que ya le han dado buenos resultados al paciente y también probar otras nuevas. Por ejemplo, es posible que usted ya haya notado que hacer ejercicio físico con regularidad le ayuda a controlar el dolor, pero también que al sobrexigirse el dolor se agrava. Un terapeuta especializado en autogestión puede ayudarle a continuar con su programa de ejercicios y, al mismo tiempo, enseñarle estrategias para evitar un nivel de esfuerzo inadecuado. Según diversas pruebas, la autogestión ha demostrado ser eficaz en importantes estudios de investigación en los que un terapeuta capacitado condujo personalmente el tratamiento con pacientes en forma individual o grupal. Los investigadores están trabajando arduamente para obtener más información acerca de cómo y por qué se desarrolla el dolor crónico, y acerca de los métodos más eficaces para aliviarlo. La autogestión ofrece la posibilidad de combinar la sabiduría que usted ha adquirido por su propia experiencia con el dolor crónico y los últimos hallazgos científicos en esta materia en un tratamiento en el que usted trabaja con un terapeuta capacitado para diseñar un plan que se adapte específicamente a sus necesidades.

lucha contra el dolor crónicoLos estudios han demostrado que la autogestión es un tratamiento eficaz para dolores crónicos no causados por una amputación, como dolores de cabeza, espalda y mandíbula. La autogestión también se está usando con personas que padecen otros problemas de salud, como diabetes o hipertensión, para controlar las enfermedades y sus efectos. No obstante, como la autogestión a menudo es personalizada, el acceso a este tipo de tratamiento podría ser difícil para ciertas personas, en especial las que han perdido una extremidad. Por ello, se están estudiando formas de incrementar la accesibilidad y practicidad de la autogestión. Uno de estos estudios es el Estudio de intervención telefónica para el dolor (TIPS, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington. En él se comparan dos intervenciones de autogestión diferentes que se realizan por teléfono con personas que sufren dolores relacionados con una discapacidad, incluido el dolor posterior a la pérdida de una extremidad.

El dolor crónico es un problema de salud que afecta a muchos amputados y puede tener consecuencias trascendentales en la vida de una persona. Si bien convivir con un dolor crónico presenta varios desafíos, existen medidas que cualquiera puede tomar para controlarlo. La autogestión puede complementar cualquier otro tratamiento que le estén brindando sus profesionales de la salud, ya que le ofrecerá nuevas estrategias para reducir el dolor crónico y los efectos que éste tiene en su vida.

Recursos relacionados

Fundación Estadounidense del Dolor (American Pain Foundation)
painfoundation.org

Buscador de psicólogos de la Asociación Estadounidense de Psicología (American Psychological Association)
locator.apa.org

Estudio de intervención telefónica para el dolor (TIPS) de la Universidad de Washington
rehab.washington.edu/research/studies/pain.asp

El control del dolor y el amputado
amputee-coalition.org/fact_sheets/painmgmt.html

Buscador de médicos de la Asociación Médica Estadounidense (American Medical Association)
(Utilice esta herramienta para buscar un especialista en medicina del dolor o medicina física y rehabilitación)

https://extapps.ama-assn.org/doctorfinder/home.jsp

Actualizado en: 08/11/2011
Regreso al inicio