por Élan Young
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Traducción al español: The BilCom Group
inMotion Volume 18 · Issue 1 · January/February 2008: Bacterial Warfare: When fighting infections means fighting for life.
English Version is available in Library Catalog

Laboratorista con un vaso de precipitado de vidrio

Laboratorista con un vaso de precipitado  de vidrio

Bacteria: ¿una mala palabra? Aunque las bacterias solo pueden ser vistas con la ayuda de potentes microscopios, nos rodean, arremolinándose por el aire y viviendo en la tierra donde descomponen la materia residual. No solo coexisten con los seres humanos, sino que son esenciales para la supervivencia de todos los seres vivos en la tierra. Incluso el cuerpo humano las alberga: la cantidad de bacterias en el cuerpo humano supera la cantidad de células humanas, aproximadamente, por 10 a 1. Los seres humanos dependemos de innumerables bacterias inocuas o floras normales de cientos de especies diferentes que contribuyen a la digestión y rechazan los microbios nocivos que intentan ingresar en el organismo a través de la piel y las membranas mucosas.

Un sistema inmunitario saludable mantiene controlados a los patógenos, pero si el sistema inmunitario se debilita, algunos de estos gérmenes detectan la oportunidad de establecerse y compiten con la flora normal, combatiéndola y causando enfermedades. Cuando una persona que tiene bacterias patógenas no presenta síntomas de enfermedad, significa que ha sido colonizada por las bacterias. Se produce una infección cuando un huésped débil es invadido por bacterias que causan enfermedades.

BacteriaEl aumento de la resistencia a los antibióticos

Once años después de que Alexander Fleming descubriera la penicilina, los científicos encontraron la forma de aislarla, lo que permitió la producción masiva. Si bien este gran éxito dio lugar al eficaz tratamiento de muchas enfermedades infecciosas y al descubrimiento de más antibióticos, apenas cuatro años más tarde, en 1943, aparecieron los microbios resistentes a la penicilina.

Las bacterias son las formas vitales más primitivas y abundantes que existen sobre la tierra y tienen una manera sofisticada de asegurar su supervivencia, incluso en la era de los antibióticos. Dentro de las colonias de bacterias pueden presentarse muchas variaciones o mutaciones en el material genético de cada integrante de la colonia. Cuando aparecen los antibióticos, la mayoría de las bacterias de una colonia muere muy rápidamente. Sin embargo, algunas bacterias que han mutado pueden tardar más tiempo en morir.

Si la cantidad de bacterias que ha mutado es suficientemente pequeña, el propio sistema inmunitario del organismo puede terminar la tarea. Si se interrumpe prematuramente el tratamiento antibiótico, y la cantidad de bacterias que ha mutado y que permanece es mayor de lo que el organismo puede controlar por sí mismo, la infección puede volver a comenzar. Esta vez, a medida que la colonia crezca, se reproducirá utilizando el material genético de las bacterias más fuertes que sí sobrevivieron, lo que dará lugar a una infección levemente más resistente. Luego, el proceso se repite. Se trata, quizás, de la demostración más antigua de supervivencia en la naturaleza durante el curso de la evolución.

Cuando las personas abusan de las recetas de antibióticos, no solo son más susceptibles a las cepas más fuertes de las bacterias, sino que además representan un riesgo para la salud pública. Los trabajadores de la salud están observando la aparición de infecciones más frecuentes de cepas de bacterias que pueden contagiarse fácilmente, incluso en las personas sanas, y que son más difíciles de tratar.

En los casi 70 años que los seres humanos hemos utilizado antibióticos, algunas cepas de bacterias patógenas han evolucionado hasta convertirse en versiones superfuertes. Historias de estas bacterias resistentes a múltiples fármacos, a menudo apodadas “supercepas” por los medios de comunicación, han alcanzado estados de extrema agitación en los últimos meses. Sin embargo, no es necesario que una bacteria sea clasificada como “supercepa” para causar discapacidades graves, tales como amputaciones o, incluso, la muerte. Algunas enfermedades que pueden tratarse pueden conllevar complicaciones y la muerte cuando se infecta el torrente sanguíneo. Existen pocas condiciones médicas más urgentes que las causadas por ciertas infecciones por, la fascitis necrosante y la meningitis, como pueden atestiguar tres sobrevivientes que perdieron extremidades a causa de estas infecciones.

Infección estafilocócica y por la cepa MRSA

Staphylococcus aureus y Staphylococcus aureusresistente a la meticilina

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), entre el 25 y el 30% de la población está colonizada por el Staphylococcus aureus, que vive naturalmente en las manos y narices de algunas personas. Es la misma bacteria que produce el acné, los forúnculos y otras infecciones cutáneas leves. Sin embargo, como han aprendido por experiencia propia cada vez más personas, cuando la bacteria ingresa en el organismo a través de una herida o como consecuencia de una cirugía, puede tener un efecto debilitante.

Ryan Leishman

Ryan Leishman

Ryan Leishman estaba visitando a unos amigos fuera del estado cuando tuvo contacto con este desagradable microbio. Si bien el entonces joven de 19 años no padecía diabetes, tenía lo que los médicos describen como pie diabético. Se había fracturado el fémur izquierdo en un accidente automovilístico anterior, que le había dejado con mala circulación y sin sensibilidad. Sin embargo, a pesar de su condición, Leishman era activo y mientras visitaba a estos amigos, caminó muchísimo. Más tarde, cuando se quitó los zapatos, descubrió que su calcetín izquierdo estaba lleno de sangre a causa de una ampolla del tamaño de una moneda de 50 centavos. Entonces, buscó tratamiento médico. En el hospital, los médicos desbridaron la herida con cirugía y, después de una semana, le dieron el alta con antibióticos y muletas.

Mientras aún estaba fuera del estado, Leishman pasó más de una semana sintiéndose cada vez más débil, lo que hizo que debiera volver al hospital. En total, Leishman fue ingresado en el hospital tres veces antes de que los infectólogos le exhortaran a regresar a su casa. Mientras tanto, Leishman estallaba en sudores calientes y fríos, no podía dormir y apenas se movía. Cuando el avión que le llevaba a su casa aterrizó, fue llevado al hospital con urgencia. Finalmente, los médicos le diagnosticaron una infección estafilocócica y le explicaron cuáles eran sus opciones. A causa de la condición de su pierna, Leishman ya había investigado diversas opciones, de modo que la elección fue clara para él: amputación por debajo de la rodilla.

Cuando se despertó de la cirugía, se había terminado el efecto de la epidural y estuvo sin analgésicos durante cuatro horas. Sin embargo, incluso con el dolor posquirúrgico, cuenta que se sintió físicamente mejor de lo que se había sentido todo el tiempo que duró su infección estafilocócica. En cuanto a la vida como amputado, no se arrepiente de su decisión. “Aumentó mi movilidad y mejoró mi calidad de vida”, explica. “Soy activo en formas que no hubiera podido serlo sin la amputación”. Leishman se da cuenta de que fue muy afortunado, puesto que el estafilococo puede ingresar en el torrente sanguíneo y causar enfermedades mortales. Está contento de no haberse arriesgado.

Hasta no hace mucho, la meticilina era considerada un antibiótico fuerte y eficaz. Desgraciadamente, su uso generalizado para el tratamiento de infecciones estafilocócicas ha dado origen a una nueva cepa denominada Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA, por sus siglas en inglés) que es incluso más difícil de tratar, lo que la ha convertido en la “supercepa” tan temida de los titulares.

De acuerdo con los CDC, aproximadamente el 1% de la población se encuentra colonizada por la cepa MRSA. Un informe de los CDC, publicado en el número del 17 de octubre del 2007 de la revista de la Asociación Médica Estadounidense (Journal of the American Medical Association) que sugiere que las infecciones de la cepa MRSA se presentan con mayor frecuencia de lo que antes se creía, causó una oleada de artículos periodísticos sobre el tema. El informe cita datos acerca de que la cepa MRSA invasiva se presentaba en 31.8 de cada 100,000 habitantes. A partir de esta información, los investigadores estimaron que 18,650 personas habían muerto a causa de infecciones por la cepa MRSA en el 2005, una estadística alarmante si se considera que superó la cantidad de personas que murieron a causa del SIDA.

BacteriaLa cepa MRSA se ha convertido en una causa principal de infecciones tanto en los hospitales como en las comunidades. Las infecciones por la cepa MRSA relacionadas con la atención médica (HA-MRSA, por sus siglas en inglés) se presentan entre los pacientes hospitalizados. Aquellas personas que han estado hospitalizadas o fueron sometidas a una cirugía en el último año, o que reciben tratamientos como la diálisis, corren mayor riesgo. Las infecciones por la cepa MRSA relacionadas con la comunidad (CA-MRSA, por sus siglas en inglés) son adquiridas por personas que no han estado hospitalizadas ni se han sometido a procedimientos médicos en el último año. Estas infecciones que se dan en la comunidad se manifiestan, generalmente, como infecciones cutáneas y pueden afectar a personas que, de otro modo, son sanas.

Durante años, el antibiótico vancomicina ha sido el último recurso contra infecciones causadas por la cepa MRSA y otras “supercepas” resistentes a los antibióticos; sin embargo, hoy en día, se lo está utilizando ampliamente por necesidad. En los hospitales, se ven infecciones resistentes a la vancomicina, y existe una preocupación cada vez más grande puesto que el desarrollo de antibióticos nuevos y más fuertes no avanza al mismo ritmo que las infecciones.

Fascitis necrosante

Staphylococcus pyogeneso estreptococo del grupo A

Lab worker with glass beaker Solemos tener el estreptococo del grupo A, o GAS (por sus siglas en inglés), en la garganta y sobre la piel sin que provoque ninguna enfermedad. Cuando se presenta la infección, por lo general es leve, como es el caso de la amigdalitis. Sin embargo, en algunos casos infrecuentes, una cepa virulenta puede provocar condiciones mortales, como la fascitis necrosante, una infección grave pero infrecuente de los tejidos que se encuentran entre la piel y los músculos subyacentes. También conocida como “enfermedad devoradora de tejidos”, la fascitis necrosante avanza rápidamente, produce gangrena y suele provocar la pérdida de extremidades e, incluso, la muerte.

Generalmente, la infección ingresa en el torrente sanguíneo a través de una herida o pequeña rozadura o corte en la piel. Una razón por la que la fascitis necrosante es tan devastadora es que el sitio de infección puede verse, simplemente, como la picadura de un insecto. Como consecuencia de ello, las personas que sobreviven a la fascitis necrosante suelen informar que fueron tratadas solamente por síntomas similares a los de la gripe. Para cuando se conoce la verdadera causa de los síntomas, a menudo, la infección ha tenido suficiente tiempo de provocar un daño grave o, incluso, cobrarse la vida de la persona.

La vida de Jackie Chambers estuvo al filo de la muerte cuando contrajo fascitis necrosante después de haber sido sometido a una cirugía de amputación. Chambers, que ya había perdido la pierna derecha por encima de la rodilla a causa de una infección estafilocócica, había programado la amputación de su pierna izquierda por encima de la rodilla debido a problemas de circulación. Cuando todavía se encontraba en el período posoperatorio, su madre, que estuvo sentada junto a él hasta que se despertó, percibió un terrible olor. La causa de ese olor eran los tejidos de Chambers, devastados por la fascitis necrosante.

Cuando llamaron a las enfermeras, Chambers —aunque se encontraba inconsciente— estaba sufriendo un ataque, y se arrancaba las vendas y el goteo intravenoso. Le llevaron a la Unidad de Cuidados Intensivos antes de que un equipo médico de urgencias le trasladara a un hospital más grande. Cuando los médicos realizaron el diagnóstico, le dijeron a la mamá de Chambers que a su hijo le quedaban solo 12 horas de vida. Sin darse por vencida, exhortó al equipo médico integrado por 10 doctores a que hiciera todo lo posible para salvarle la vida. Le provocaron un coma médico y le suministraron apoyo vital. Su corazón tuvo que ser reanimado cinco veces. “La quinta vez, mi corazón se detuvo durante siete minutos”, cuenta Chambers. “Los médicos contaron que yo seguía luchando por mi vida”.

Fue una larga lucha. Antes de que terminara el calvario, permaneció un mes en la Unidad de Cuidados Intensivos y, luego, cinco meses más en el hospital. Finalmente, salió de allí con una desarticulación de cadera izquierda y con una terrible cicatriz en el abdomen. La experiencia también le dejó cicatrices emocionales. “No le deseo esta enfermedad ni a mi peor enemigo”, dice. Ahora Chambers está tratando de recomponerse y seguir adelante.

Meningitis meningocócica

Neisseria meningitides

La meningitis, que es transmitida por gotitas respiratorias, se presenta cuando se inflaman las membranas y los líquidos que rodean el cerebro y la médula espinal. Esto puede ocurrir con infecciones causadas por bacterias y virus, pero las infecciones bacterianas tienden a ser más graves, lo que explica que conlleven un mayor número de complicaciones y muertes que la meningitis viral. La meningitis bacteriana puede ser causada por diferentes cepas, pero la bacteria más común responsable de la enfermedad se denomina Neisseria meningitides, que provoca la enfermedad meningocócica, también denominada meningitis cerebroespinal.

Alrededor de 2,600 personas contraen la enfermedad meningocócica todos los años. Aunque los adolescentes y los adultos jóvenes corren mayor riesgo, cualquiera puede contraer la enfermedad. Afortunadamente, existen vacunas disponibles para la prevención a largo plazo, y una mujer está aprovechando su experiencia con la enfermedad como plataforma para abogar por la vacunación.

Carolyn Woodward

Carolyn Woodward

Carolyn Woodward, una mujer sana de 42 años que no estaba dentro de una categoría de riesgo, adquirió la bacteria durante las vacaciones. Los primeros síntomas aparecieron dentro de las 40 horas posteriores a haber regresado a su casa. Pensó que estaba cogiendo un resfriado. Cuando el dolor aumentó, supuso que tenía una gripe grave e hizo una visita al servicio de urgencias para que le administraran una inyección analgésica. No tenía ninguno de los clásicos signos de meningitis, entre los que se incluyen rigidez de nuca, fiebre y demencia, y el recuento de glóbulos blancos era demasiado alto para que le practicaran una punción lumbar, de modo que el diagnóstico demoró otras 40 horas. Luego, a Woodward le salió una erupción morada relacionada con la septicemia. Su mano derecha sufrió un grave daño tisular y tuvieron que amputarle los dos pies.

Estar sin trabajar durante 10 meses fue tan solo uno de los contratiempos que Woodward tuvo que enfrentar. “Solía hacer caminatas por Stone Mountain todos los días”, cuenta. “Todavía estoy intentando volver adonde estaba parada antes de la enfermedad”. Recientemente, Woodward compartió su historia mientras participaba en un Tour en bicicleta de Concienciación sobre Salud, durante el cual recorrió la distancia entre Nashville y Atlanta (más de 250 millas o 402.34 km). Su principal mensaje para los demás fue: “Para cuidarte, vacúnate”.

¿Desaparece el problema?

Las bacterias pueden intimidar y no solo por sus nombres en latín. Son necesarias tan solo unas pocas especies de bacterias patógenas para causar algunas de las peores enfermedades conocidas por el hombre. Cualquier persona cuya inmunidad está debilitada corre mayor riesgo de contraer una infección, pero las personas sanas también pueden enfermarse. Sin embargo, pueden tomarse medidas para protegerse. Es importante tener una actitud activa para con la salud, aunque no deben magnificarse los riesgos. El mejor consejo es estar informado, pero no entrar en pánico.

Cada vez más productos antibacterianos disponibles en el mercado juegan con los miedos de las personas, pero ningún producto, como los jabones antibacterianos o los ridículos lápices antibacterianos, va a solucionar el problema. De hecho, pueden agravarlo. De acuerdo con la Administración para el Control de Alimentos y Medicamentos, los productos químicos antibióticos pueden estar jugando un papel en la resistencia a los antibióticos. Además, ¿recuerda la bacteria natural que se encuentra en la piel humana? Los jabones antibacterianos eliminan las bacterias no patógenas que mantienen a las personas saludables. El mejor consejo es lavarse las manos con agua tibia y un jabón suave durante 15 a 20 segundos. Las cosas más importantes que se pueden hacer a diario para mantenerse saludable son lavarse las manos con frecuencia y enseñarles a los niños a hacer lo mismo.

BacteriaPara los médicos, es más importante que nunca sopesar la necesidad de recetar un antibiótico. Muchos médicos recetan antibióticos simplemente porque el paciente los pide, incluso para infecciones virales. Es peligroso tomar antibióticos con demasiada frecuencia, no solo por los problemas relacionados con la resistencia, sino también porque eliminan las bacterias no patógenas que habitan en el intestino y que contribuyen a que el organismo permanezca saludable. Si es necesario utilizar antibióticos, es responsabilidad del usuario realizar el tratamiento recetado completo, incluso cuando no parezca haber ningún signo de infección.

Es igualmente importante no enmascarar los primeros signos de alerta de una infección. En sus primeras fases, muchas infecciones peligrosas pueden parecer un resfriado común o una gripe. Si el tratamiento de un médico no funciona, sea insistente. Está bien que pida que se descarte la posibilidad de que tenga ciertas infecciones bacterianas. En todos los casos, cuanto antes se realice el diagnóstico y comience el tratamiento, mejor será el pronóstico.

Recursos relacionados:

Alianza para el Uso Prudente de Antibióticos
(Alliance for Prudent Use of Antibiotics)
http://www.tufts.edu/med/apua/

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
(Centers for Disease Control and Prevention)

www.cdc.gov

Clínica Mayo
(The Mayo Clinic)

www.mayoclinic.com

Fundación Estadounidense contra la Meningitis
(Meningitis Foundation of America)

www.meningitisfoundationofamerica.org

Recursos sobre la cepa MRSA
(MRSA Resources)

www.mrsaresources.com

Fundación Nacional contra la Fascitis Necrosante
(National Necrotizing Fasciitis Foundation
)
www.nnff.org

Actualizado en: 01/01/2017
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