por la Dra. Ellen Winchell
Ajustar el tamaño de la letra en la pantalla: + letra más grande | - letra más pequeña
inMotion Volume 6 · Issue 4 · August/September 1996: Body Image: Acceptance is Step One - English Version is available in Library Catalog

La belleza, el espectador y la imagen corporal

En nuestra sociedad se enaltece la belleza, la juventud, el vigor y la salud. Es imposible ver televisión, ver una película o leer una revista y no encontrar modelos o actores idealizados representando lo que supuestamente es la perfección física y material. Nos enseñan a creer que el aspecto lo es todo; que al tener suficientes cosas materiales y perfectas (i.e., el cuerpo perfecto, la ropa perfecta, el auto perfecto, una casa en el vecindario perfecto) seremos felices, tendremos éxito y nos sentiremos realizados. Por lo tanto, se pone más énfasis en lo que tenemos que en lo que somos.

Por eso, una amputación puede asestar un tremendo golpe a su imagen corporal; porque, no importa cuánto logre recuperarse físicamente, lo cierto es que ha perdido una extremidad. Vivirá con una deformidad física el resto de su vida. Los antiguos ideales de perfección física son ahora imposibles de lograr. Sin embargo, existen formas de mejorar el concepto que usted tiene de sí mismo y de aceptar su cuerpo.

Elementos de la imagen corporal

La imagen corporal es el concepto interno que usted tiene de su aspecto. Más allá de sus características físicas, ésta refleja la percepción subjetiva de su físico. Puesto que este concepto se genera en su mente, los filtros personales de su propia experiencia contribuirán al concepto interno que tiene de su físico. La imagen que cada uno tiene de sí mismo se basa en cuestiones emocionales, psicológicas y sociales, incluso su aspecto visual, en qué piensa y siente sobre su aspecto, en cuestiones cinéticas (i.e., cómo siente y controla su cuerpo), y en su experiencia personal.

Por lo general, la imagen corporal supone tener las cuatro extremidades. También puede incluir objetos externos que usted asocia consigo mismo, como la ropa o el auto que conduce. La imagen corporal no es estática. Ésta cambia según la edad, la moda actual, cómo se siente consigo mismo, su salud y cómo le ve su familia, sus amigos y la sociedad en general.

La imagen corporal: ¿estado físico o estado anímico?

Puesto que la imagen corporal se genera en su mente, y ésta se ve afectada por muchos factores subjetivos, es muy probable que sea errónea. Sus propias opiniones sobre si le gusta o no o si aprueba su aspecto, pueden afectar a su bienestar. Cuando vea su cuerpo de manera positiva, se sentirá mejor consigo mismo. Cuando no le guste lo que ve, se sentirá mal.

Como demuestran los casos de personas con trastornos alimentarios, tendemos a sobreponer nuestras propias percepciones a la realidad física. Una persona con anorexia puede lucir escuálida y, aún así, privarse de comer porque cree estar demasiado gorda y, por consiguiente, poco atractiva. Algunas personas, con o sin defectos físicos, se obsesionan con una parte concreta de su cuerpo y creen que arruina su apariencia, como el tamaño del abdomen o las caderas. De la misma manera, el concepto que cada uno tiene de sí mismo puede distorsionarse en algunas personas que han perdido una extremidad, especialmente si la amputación es reciente.

Ser “diferente” a los ojos de los demás

Con el énfasis social en prototipos ridículos, como estar esquelético y lucir siempre joven (sin importar la edad), no es extraño que el hecho de tener un cuerpo que no cumpla los criterios sociales sea motivo de angustia para aquellas personas que han sufrido una amputación. Es más difícil ocultar la pérdida de una extremidad superior que la de una extremidad inferior, ya que los brazos no pueden cubrirse totalmente con ropa, como en el caso de las piernas. Esto puede resultar más difícil para las mujeres que para los hombres debido a las imágenes sociales de perfección.

Sin duda, ser físicamente diferentes tiene consecuencias sociales. Una de las mayores ”desventajas” de las diferencias físicas es la actitud de aquéllos que consideran que las personas físicamente diferentes son de algún modo “especiales” en comparación con las personas denominadas “normales”. Esto puede afectar a su imagen corporal y al concepto que usted tiene de sí mismo. Las personas “sanas” no suelen sentirse cómodas cuando se relacionan con aquéllas que son físicamente diferentes. Asimismo, aquellas personas con diferencias físicas pueden ser sumamente sensibles a las reacciones de los demás y, por consiguiente, sentirse acomplejadas. Si ha sufrido una amputación, poco a poco empezará a desarrollar su propia forma de afrontar la timidez que pueda surgir al relacionarse con los demás. Una señal de fuerza interior y autoconfianza es cuando no permite que las reacciones de los demás impidan que realice las actividades que le gustan.

Marcy: “Soy muy consciente de mi cuerpo. Gran parte de esto se debe a nuestra sociedad. Soy consciente de que soy una persona amputada. Me gusta el atletismo, me fascina la natación y la halterofilia. Cuando llego a un lugar donde la gente no me conoce, me siento observada, pero no dudo en quitarme el bañador y ducharme. Algunas veces los niños comienzan a gritar: “¡Mami, mami, solo tiene una pierna!”. Y yo pienso: “Tengo que ducharme; no voy a sentarme y esconderme. Me avergonzaría hacerlo. Estoy educando a la gente”.

Usted no está solo. Toda persona con diferencias visibles ha sido objeto de diversas reacciones detestables por parte de los demás, incluyendo miradas, preguntas insolentes, comentarios insensibles y acciones desconsideradas. Es importante que no se lo tome como algo personal; dése cuenta de que este comportamiento dice mucho de la ignorancia e ineptitud social del “ofensor”; no de usted.

Los efectos de la amputación en la imagen corporal

Los niños pequeños no se preocupan mucho de cómo lucen ante los demás, pero a medida que se hacen mayores tienden a acomplejarse. Esto se acentúa considerablemente en la adolescencia, ya que los adolescentes son más conscientes de los cambios que se producen en su cuerpo y en el del sexo opuesto. Los adultos también pueden acomplejarse. Cuando no se está a la altura de los prototipos sociales o personales, puede ser difícil aceptarse a sí mismo o ser aceptado por los demás.

Un recordatorio de mortalidad

La amputación nos recuerda inevitablemente nuestra mortalidad. Un cambio corporal, en cualquiera de nosotros, produce ansiedad. El impacto psicológico que causa la amputación aumenta considerablemente esta ansiedad, ya que la pérdida de una extremidad es una condición permanente y no se puede regresar a la imagen corporal anterior.

Como amputado, debe redefinir el concepto que tiene de sí mismo así como el de su imagen corporal. Asimismo, debe plantearse este trauma en términos de muerte, discapacidad, trastorno de su estilo de vida anterior, cambios en su sexualidad y reacciones ante la respuesta de la sociedad. ¡Nadie dijo que adaptarse a la pérdida de una extremidad sería fácil!

Cuando se acaba de sufrir una amputación, parece que todo gira en torno a los problemas físicos. Esto tiene sentido porque tras la amputación existen muchos requisitos médicos y protésicos (y, algunas veces, condiciones médicas subyacentes que requieren cuidados). Puede existir una tendencia a hacer que la amputación juegue un papel fundamental en su vida. Estos factores pueden dificultar la aceptación de los cambios físicos que ha experimentado. Con el tiempo, esta pérdida debería ser menos importante y convertirse en otro aspecto más de su vida. Muchas personas aprenden a tomarse esta pérdida con calma. Eso no quiere decir que estén contentos con ella, sino que aceptan la realidad de los cambios sufridos en sus cuerpos y siguen adelante:

Mark: “Mi cuerpo es mi cuerpo. Tener una sola pierna cambia las cosas, pero eso no significa que infravalore mi cuerpo. Me hubiera gustado tener los pectorales más anchos, pero no los tengo. Me gustaría tener dos piernas, pero no las tengo. Así es la vida”.

Preste atención a los mensajes

Se dice que lo único material que realmente poseemos es nuestro cuerpo. Nacemos con él y solo lo abandonamos cuando morimos. Es la base de nuestra existencia física y el refugio de nuestras experiencias emocionales, mentales y espirituales. Debemos aprender a respetarlo, prestar atención a sus mensajes (de placer, dolor, fatiga) y aprender a cuidarlo. Si nos miramos con compasión y con cariño, podemos mejorar nuestra calidad de vida.

Cuando aprenda a aceptarse tal y como es, sin importar la talla y forma de su cuerpo o el número de extremidades que tenga, se sentirá mejor. Cuando tenga el coraje de aceptar su singularidad como ser humano, se sentirá a gusto consigo mismo y descubrirá que las diferencias que le hacen quien es pueden ser una fuente de fuerza y satisfacción.

En la segunda parte de este artículo, que será publicado en octubre, trataremos de cómo el uso de una prótesis puede afectar a la imagen corporal.

Nota. La segunda parte de este artículo apareció en la edición de octubre/noviembre de 1996 de inMotion. Ir a la segunda parte.

Actualizado en: 01/01/2017
Regreso al inicio